La actividad se llevó a cabo el día jueves 29 de octubre a las 9:00hs en la Sala Teatro Moviecenter. El director del liceo, el presbítero Gonzalo Aemilius, dio comienzo al evento realizando una breve presentación de la institución que dirige y su proyecto, invitando a los espectadores a atreverse a imaginar un mundo diferente para los chicos que viven en las llamadas zonas rojas. Culminó la misma con los testimonios de los propios alumnos -surgidos de una reciente entrevista periodística televisada-. Al escucharlos, el público fácilmente percibía que lo que antes había escuchado en boca del director, no era cuento, por el contrario, sus voces reflejaban claramente que cuando uno apuesta y cree en algo: se puede.
Luego de esta breve presentación se dio a conocer la noticia de que el Ministerio de Economía y Finanzas aprobó el proyecto de financiación para los gastos del Liceo Jubilar del año lectivo 2009. Esto significa que las empresas que realicen donaciones al liceo, en efectivo, a través de la Contaduría General de la Nación, obtendrán los siguientes beneficios tributarios:
El 75% de la donación se imputará como pago a cuenta del Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE) y/o del Impuesto al Patrimonio (IP), a través del procedimiento de emisión de certificados de crédito por parte de la DGI.
El 25% restante se puede computar como gasto de la empresa.
Esto significa que: cada $ 10.000 (pesos uruguayos diez mil) que done una empresa, el costo real será de solamente $ 1870,50 (pesos uruguayos mil ochocientos setenta con 50 centésimos).
Finalmente, se dio comienzo a la conferencia de Gustavo Zerbino quien comienza su alocución dejando bien en claro que él no es ningún héroe, nadie extraordinario, sino que se define como una persona limitada, con defectos; como alguien que la vida lo llevo a hacer, en equipo, cosas extraordinarias. Y no se cansó de repetir que todos los seres humanos, a pesar de sus limitaciones, tienen la oportunidad de hacer cosas extraordinarias si tienen un sueño y lo van a buscar.
A lo largo de toda su exposición, Zerbino desafió a la audiencia a que “se despertara” y sacudiera su letargo, fue una constante invitación a cambiar la “actitud de la queja constante” que según él carácteriza al latinoamericano promedio. “Esperamos que el que debe cambiar es el otro, el que me debe salvar es el gobierno, mi jefe o mi padre, yo no tengo nada para hacer. Los latinos nos quejamos con una excusa convincente, pero falsa”. Afirmó que todas las personas pueden hacer “cosas maravillosas", pero “hay que dejar de quejarse y agregarle valor a la vida”. Despojarse de la queja es para Zerbino, una condición para que cada uno pueda descubrir su potencial (físico, mental y espiritual) para superar las circunstancias que a diario la vida nos depara.
También desafió a vivir en el presente que muchas veces asusta y hace que nos escapemos del mismo (refugiándonos en el pasado o proyectándonos hacia el futuro, pero siempre evitando el momento presente).
Por último manifestó que para salir adelante es fundamental estar rodeados de valores como el amor y la solidaridad (poder transformar el “yo” en “nosotros”).
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