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Desde la Pastoral del
Liceo Jubilar buscamos motivar la experiencia de encuentro personal
y comunitario con Jesús, invitándolos a reconocer Su presencia y
compañía en la historia de cada uno.
El espacio de voluntariado es una invitación a transformar la mirada...
poder mirar el barrio y la propia realidad con los ojos de Dios. A
través de la solidaridad, de la entrega gratuita, del compromiso de
sus manos, los adolescentes se van descubriendo desde lo que son,
con sus grandezas y pequeñeces, como agentes de transformación. Así
vamos haciendo camino en el descubrir cómo Jesús desde su profundo
amor y confianza hacia cada uno de nosotros, nos invita a creer en
nosotros mismos, en nuestro potencial y, desde allí, desde la
libertad del amor, entregarnos.
Concretamente buscamos que, a través de su “pasaje” por el Liceo, los
alumnos vayan vivenciando progresivamente diferentes experiencias de
servicio teniendo presente que, quien nos envía y a quien
anunciamos, es al Señor.
En primer año ya se realizó una venta de bonos con la intención de
juntar fondos para celebrar el día del abuelo en el “Hogar de
ancianas de las Hermanas de la Caridad”. Con lo recaudado prepararon
un regalo junto con una tarjeta dedicada para cada abuela,
colaborando así con la mitad del grupo de segundo año encargada de
celebrar y compartir junto a las abuelas su día. Prepararon una
pequeña obra de teatro; y les entregaron los respectivos regalos.
El segundo subgrupo de
segundo, participó de la pintada de un mural sobre los Derechos del
niño en el Centro Comunal Zonal, junto a las adolescentes del CADI
(otra institución educativa del barrio).
Tercer año vive esta experiencia de servicio con compromiso y dedicación
todos los jueves por la tarde. Han colaborado en dos centros CAIF,
en la escuela Rumania y en la Gruta de Lourdes, realizando
diferentes tareas: lijado y pintura de bancos – mesas – rejas –
cercas; arreglo de escritorios; limpieza de terrenos y de huerta.
Estamos convencidos de que la experiencia del Reino, de amor,
transforma las relaciones humanas a medida que aprendemos a amarnos,
a perdonarnos y a servirnos mutuamente. Deseamos que, a través de
estos caminos, el Espíritu Santo vaya transformando el corazón de
nuestros alumnos y quienes los acompañamos, y así ser luz para tantos a través de su testimonio.
"El testimonio evangélico, al que el mundo es más sensible, es el de
la atención a las personas y el de la caridad para con los pobres y
los pequeños, con los que sufren. La gratuidad de esta actitud y de
estas acciones, que contrastan profundamente con el egoísmo presente
en el hombre, hace surgir unas preguntas precisas que orientan hacia
Dios y el Evangelio. Incluso el trabajar por la paz, la justicia,
los derechos del hombre, la promoción humana, es un testimonio del
Evangelio, si es un signo de atención a las personas y está ordenado
al desarrollo integral del hombre.71”
Redemptoris Missio, Carta Encíclica de Juan Pablo II
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