Proyecto Gerontología Social (UCUDAL)
El Programa de
Gerontología Social de la Facultad de Ciencias Humanas de la
Universidad Católica del Uruguay comenzó sus actividades en el año
1990 con una propuesta de capacitación en relación a temas ligados
al envejecimiento y la vejez. Surge con el objetivo de mejorar la
calidad de vida de los adultos mayores, mediante el aporte en
conocimiento y la discusión de aspectos relevantes para la vida
cotidiana, como el cambio en los roles, las diferentes etapas
vitales, el proceso de envejecimiento y la vejez, relaciones
intergeneracionales, comunicación, etc. En 1992 comienza la
implementación de un Programa de voluntariado donde personas mayores
de 50 años acompañan a niños, niñas y adolescentes
institucionalizados en Hogares de INAU. Esta experiencia se mantiene
hasta la fecha y es uno de los pocos programas intergeneracionales a
nivel mundial. Ha recibido una mención en el año Internacional del
Voluntariado (1999) y cuenta con el auspicio del Instituto
Interamericano del Niño.
Integración actual:
Lic.A.S. Lida Blanc
(Coordinadora)
Mag.Psic. Sylvia
Korotky
Mag.Soc. Ricardo
Alberti
Lic.Pol. Soledad
Rodríguez.
En la búsqueda de
seguir promoviendo programas intergeneracionales donde los adultos
mayores realicen aportes valiosos a la sociedad y frente a los altos
niveles de deserción educativa a nivel de educación secundaria, el
Programa de Gerontología Social realiza una alianza con el Liceo
Jubilar Juan Pablo II.
Se propone iniciar
el Programa de tutores socioeducativos, como experiencia piloto, con
alumnos de 3er año del liceo Jubilar, estableciendo contacto con
ellos en el segundo semestre de clases y manteniendo la continuidad
del vínculo durante el año siguiente, en que estos jóvenes continúan
su educación en liceos de Enseñanza Pública.
El adulto mayor
tutor complementa la voluntad de las familias de que sus hijos
continúen los estudios: está pensado como un guía o compañero en un
proceso de reforzamiento de los aspectos académicos de los jóvenes y
para aportar su saber en cuanto a los aspectos educativos. Sin
embargo, dado que los procesos de aprendizaje no consisten sólo en
poseer las habilidades cognitivas necesarias, sino que está influido
por los procesos emocionales, motivacionales y sociales de un joven
atravesando su etapa adolescente, es que el rol de tutor trasciende
lo que implicaría “apoyo de estudios”, “profesores particulares” o
“deberes vigilados”, para tener la dimensión de una relación humana
donde se transmita experiencia de vida, valores, enfoques de los
problemas desde una mirada adulta madura, que refuerce en el joven
los aspectos que lo impulsen y motiven para seguir estudiando.
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