Testimonios

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» Ex-Alumnos

Carta a la institución de mi vida: en primer lugar agradezco enormemente el poder expresarme y de una manera u otra mostrarles el orgullo que me da haber sido alumna del jubilar y agradecerles también la oportunidad que me dan de estudiar en un instituto como lo es la alianza, y de esta forma estar ligada también al liceo.

El campamento realizado gracias a la embajada de EEUU fue una experiencia maravillosa... me trajo muchos recuerdos de mi época de alumna en el liceo, y de todos los momentos realmente inolvidables vividos tanto con los educadores y autoridades del liceo, como con mis compañeros, bah, Amigos!
Eso... mis mejores amigos, gente que amo la encontré ahí, como muchos valores con los que vivo día a día... Más información.

Muchas veces pienso qué sería de mi sin el “jubilar”. Sin mis amigos, sin mis valores, conocimientos y demás, que esta institución tan hermosa me dio.

Muchas veces pensé en contarles todo esto, pero realmente no encontraba las palabras y no creo ahora haberlas hallado...

Aprendí que si Alguien se cae hay que levantarlo por más que otros pasen por al lado sin siquiera mirarlo, por que lo importante es hacer lo que sientas sin importar lo que hagan los demás, que la vida es para vivirla, es un hermoso regalo que Dios nos dio, es un viaje, y de todos los viajes aprendemos y crecemos.
Me enseñaron a ayudar, y dejarme ayudar también por que todos necesitamos de los demás... me enseñaron también que con esfuerzo, ganas y amor podemos lograr lo que queramos. Lo importante que son los fines y objetivos, para nunca perder de vista aquello a lo que apuntamos y deseamos.

Podría estar mucho tiempo contando todo lo que me dieron, pero creo que voy a terminar contándoles esta anécdota que creo marcó un nuevo objetivo en mi vida. Estábamos esperando el ómnibus para irnos al liceo el día en que partíamos hacia Carmelo y le dije a mamá que tenía ganas de empezar un voluntariado en alguna institución para niños discapacitados y que muy pronto me iba a poner en busca.
Llegando al liceo me entero que Jorge iba con nosotros al campamento. Me dio mucha alegría y buscaba la forma de hacerles entender a los chicos de que él tiene las mismas posibilidades que nosotros y demás...
En un principio todo era un poco difícil, pero a medida que el tiempo pasaba, fue fantástico la forma en que Jorge se incorporó al grupo y se divirtió a la par nuestro.
Es increíble la voluntad que esas personitas tienen, las ganas de aprender y de salir adelante...
Todo lo vivido esos días me ayudó a plantearme un nuevo objetivo como ya les conté; voy a estudiar psicomotricidad y trabajar con nenes no DISCAPACITADOS, porque ellos sí tienen capacidad, son personas con capacidades diferentes...

Por último, este es un mensaje para todos aquellos que aún son alumnos del jubi: gente yo se que muchas veces piensan: es una cárcel, de lunes a sábados y a veces de 8 a 17... y otras cosas que no es conveniente comentar (ajajá).

Yo pensaba igual, quédense tranquilos, pero al momento de salir te das cuenta de la dura realidad y de lo difícil que es todo fuera de allí... Gente, disfruten al máximo su tiempo de alumnos, y por favor no pierdan la relación con sus compañeros -amigos que les aseguro, son para toda la vida! Jubi, simplemente GRACIAS!!!

JESS!!! 2009

» Adultos

AÑO 2010

Querido Gonzalo, entré a la página del liceo y me emocioné hasta las lágrimas. Cuánta siembra de vida, y ya se está recibiendo la cosecha. Al ver a mis hijos allí vi lo bien cuidados y educados que han estado en esa casa de estudio, casa porque han estado en familia, y me he permitido sentir en paz conmigo misma al ver que el Señor iluminó muy bien las decisiones que tuvimos que tomar junto con mi esposo al elegir un lugar para la educación de nuestros hijos, que, aunque ya son tres egresados, siguen teniendo un lugar junto a ustedes.

Gracias por ayudarnos en tan ardua tarea, y saber que cuando salimos todos los días a trabajar en jornadas tan extensas, nuestros hijos están en buenas manos. Pueden tener la seguridad que en nuestra familia siempre tendrán un apoyo incondicional para ayudar en lo que podamos a todos los chicos que allí están.

Adriana Castro Viera (madre de ex alumnos, abril 2010)

AÑO 2009

Querido Gonzalo:

Por un lado siento que no tengo palabras para decir lo que siento y lo que viví en el campamento, es como algo muy difícil de contar o describir porque no se si se transmite exactamente como lo viví o sentí. Pero voy a hacer el intento.

Desde hace casi 8 años que formo parte de Fulbright y una de las cosas que este trabajo nos permite, es conocer mucha gente, muchas personas de edades distintas, de acá de Uruguay, de Estados Unidos, estudiantes universitarios, docentes universitarios, maestros de escuelas, etc. Pero nunca en todo este tiempo había vivido una experiencia como la del campamento con los chicos. Desde ayer, cuando volvimos del campamento, no hago más que pensar y pensar en los dos días que vivimos en Carmelo. Mientras lo organizábamos, yo pensaba en como hacer para que los chicos pasen bien, para que estén cómodos, para que les quede un lindo recuerdo, que practiquen el inglés que aprenden en la Alianza, para que sea una experiencia de la que pudieran llevarse algo. Estoy segura de que todo esto pasó, pero para lo que yo no iba preparada y lo que no había pensado es todo lo que yo me iba a llevar del campamento con ellos.

Es increíble cómo los chicos tienen adquiridos un montón de hábitos que es impresionante ver en chicos de esa edad. Me impresionó lo incentivados que están y cómo aprovecharon y vivieron cada minuto del campamento. Sobre todo, lo que me impresionó fue como teniendo la edad que tienen, siendo adolescentes, tienen una capacidad de reflexión que creo que muy poca gente hoy en día tiene.

Los chicos son muy afortunados, y está claro que lo saben, en tenerlos a vos y al equipo que te rodea, porque son seres muy especiales y sin ustedes no sería lo mismo. Conocí unos chicos increíbles pero también a otras personas increíbles. Lo que vos, Florencia, Alejandro y todo el equipo que te rodea significan para los chicos es algo tan increíble que no se si alguien que no lo ve lo pueda entender.

Después de haber tenido la experiencia del campamento también me di cuenta de que hacen un trabajo increíblemente sacrificado, pero a su vez me imagino que si yo me llené tanto de ellos en dos días, lo que ustedes deben de recibir todos los días debe de ser la razón para que hagan lo que hacen de esa manera y con ese compromiso.

Estoy infinitamente agradecida por haber tenido la oportunidad de vivir esta experiencia con ustedes y los chicos y también aprovecho para ofrecerme tanto yo Magui como parte de Fulbright, como yo Magui Sciarra, para lo que sea que se les ocurra que pueda hacer por el liceo. Para lo que precisen o piensen que yo pueda servir me avisan porque estoy. Muchas pero muchas muchas gracias y un abrazo, Magui

Magdalena Sciarra - Asistente Programas Fulbright (Spring Camp, Carmelo 2009)

En la vida hay relaciones pasajeras y relaciones permanentes. La del Liceo Jubilar es de estas últimas. Cuando uno llega allí sabe que es para siempre.

Allí se respira fe en Dios y fe en los alumnos. En todo momento, en gestos chicos y en gestos grandes, el mensaje que el Jubilar le transmite a sus alumnos es el de “vos podes”, “creemos en vos”, “esperamos algo de vos”. Y los chicos lo sienten. Y quieren dar más. Y dan más. Y dan mucho más que otros jóvenes de entre 13 y 15 años de quienes no esperamos nada. Y capaz que es por eso mismo.

Pero no es un “creo en vos” vacío, es un “creo en vos” lleno de contenido porque todo el equipo conoce a cada uno de los chicos, conoce a sus familias, conoce sus problemas, conoce sus fortalezas. Y los quieren.

Allí también se respira AMOR.

Y porque los jóvenes del Jubilar saben que se cree en ellos, que se espera de ellos, ellos responden. Y entre muchas otras cosas, responden con respeto y con reflexión.

En al campamento vi respeto y reflexión, tan ausente no solo en los jóvenes sino también en los adultos de hoy.

Vi respeto a la hora de escuchar a los Fulbrighters que habían preparado presentaciones para ellos, vi respeto a la hora de preguntar, a la hora de hablar y a la hora de escuchar a los demas. Vi respeto a los horarios, en las comidas, en la participación en las actividades, en el momento de colaborar, hasta en el momento del sueño.

Y vi reflexión. Una de las actividades más ricas fue la reflexión que surgió a raíz del testimonio de Francisco. Los chicos reflexionaron en torno a que querían hacer de ellos mismos y las cosas y/o personas que obstaculizaban o contribuían al logro de sus metas. Me quedé asombrada por la capacidad de reflexionar sobre estos temas, y por la profundidad con que lo hicieron.

Respetar a los otros. Respetarse a si mismo a la hora de tomar decisiones.

Reflexionar sobre que quiero hacer y que puedo hacer para lograrlo.

Respeto y reflexión son herramientas que los van a acompañar de por vida.

Creo que los chicos lo pasaron muy bien esos dos días en Carmelo. Para mi fueron impresionantes. Aprendí de la entrega, de la generosidad, del compromiso, del amor de Gonzalo, Florencia y Alejandro. Aprendí del respeto y de la reflexión de los chicos, de sus obstáculos y de sus sueños. Sentí el amor de Dios presente en todos y cada uno de ellos.

Gracias Señor.

Patricia Vargas - Oficial de Programas Fulbright (Spring Camp Carmelo, 2009)

AÑO 2008

Mi nombre es Ana Laura Szogi y estuve trabajando en el Liceo Jubilar Juan Pablo II a través de Fulbright, una organización de los Estados Unidos que promueve investigaciones e intercambios en todas partes de mundo, y, en mi caso, vine de Texas a través de un programa que se enfoca en el apoyo de la enseñanza de inglés.

Hace dos meses empecé a venir al liceo dos veces por semana, trabajando con grupos pequeños de estudiantes de tercer año. Ha sido una experiencia realmente especial. Los alumnos me han recibido con los brazos abiertos, aún los que no han trabajado conmigo. Cuando llego me saludan cariñosamente y es imposible no sentirme llena de la energía que transmiten. Inevitablemente, al ser desconocida, he sido algo de una curiosidad, pero al pasar unas semanas, ya me sentí parte de la comunidad familiar que existe en el liceo.

Ha sido un placer poder observar y formar alguna parte de todo lo lindo que está sucediendo a través del liceo. A pesar de haber estado poco tiempo, me doy cuenta que existe un orden y una paz que no se encuentra en muchos lugares, cosa que me ha inspirado esperanza y admiración por este lugar y las personas que trabajan, estudian y conviven juntos con la idea de no solamente crecer y mejorar juntos, pero también utilizar las herramientas de la fe y el amor para llegar a esos fines.

Ana Laura Szogi (Fulbrighter, 2008)